enero 12, 2011

navegante...

Crees que no te escucho, pero te escondes
crees que no lo sé, peor en el fondo lo sospechas
detrás de tu mirada se esconde un dolor latente...
detrás de la mía se esconde un vacío indescifrable
podemos esperar, o podemos luchar,
el vacío y la nada se apoderan de todo
como un suplicio placentero
como algo necesario que nos hace dejar de mirar
la pared en blanco de nuestro haber
sé que sufres por que he sufrido
sé que amaste por que he amado
sé que has muerto por que he renacido
sé que te quiero sin motivo, por inercia
como abejas a la miel de la vida
por que el océano lo es todo, y tu también
eres navegante.

enero 09, 2011

desfiltración nefelibata

La guarnición nunca es suficiente, siempre acompaña algo, a algo, que... aveces no deseamos comer, sin embargo roemos sus huesos hasta que nos llenamos de calcio con azufre... y vienen esas sin nociones despreocupadas, sin sazón, la sal y la tierra se entremezclan creando una masa uniforme, homogénea, que se entremezclan con un sueño despierto, el sueño, de un sueño, dentro de una ilusión, y lo vivido, parece ser, algo que nunca existió, sin embargo deja algo ¿no? ¿eso lo hace existir?, una vez un argonauta escribió: "Como un Ciego cree en el sol, sin verlo, sino sintiéndolo, es así como yo creo..." En éste sueño, los sueños nunca mueren, así como el mañana, la muerte tampoco es suficiente, la muerte es solo un cambio de estado, en la vida, morimos, muchas veces, despertamos otras cuantas, pero por sobre todo, seguimos una inercia, que es, entre maravillosa, y tabú--- el profano incierto desdichado de vivir ensueños --- ¿cuánto de esto es pasión y cuando es deseo, cuánto es ilusión y cuánto es sueño? y cuesta despertar, y parpadear, y caminar sin rumbo vuelve a ser lo propicio, lo ideal, pero a la vez, lo reprochable, dolido, vomitado... Quizá aya cosas más allá del sol.

Encontrar

Cuándo esperamos, buscamos, buscamos partes de nosotros en lo externo, una especie de katarsis, expresada en una persona, en una caricia, en una mirada, en una palabra... en un beso, en una sonrisa.

En el fondo sabemos el riesgo que corremos, sabemos lo que podemos hacer, lo que podemos perder, lo que podemos ganar, y todo el caos que acumulamos, por estar, equilibrados un rato...

Y estamos, pero sin estar, y cantamos pero sin acordes, y abrazamos, sin brazos, y besamos sin boca, y hablamos, entonando palabras absurdas que son como monosílabos que se escapan en recuerdos apocados, por un presente profano, o más bien, por una partida lejana...

En el fondo las cosas no dejan de hacer eco dentro, y el presente, el regalo, no lo sabemos apreciar, y tratamos de condensar el tiempo, pero se derriten los momentos, y los relojes, y las palabras, y no queda mucho por buscar, solo encontrar...

encontrar, encontrarnos, como una llamada del viento, como un resquicio pagano en el firmamento, como una palabra adquirida, lejana, casi olvidada... una palabra que no expresa tanto, o dice mucho, dependiendo de cuánto cueste decirla...

y al final soplo queda un torbellino de miradas, y un sorbo de distracción profana, y algo, algo que se pierde entre la niebla de cosas, de movimientos, de canciones, que hacen temblar las porciones de bocanadas de aires que logran entrar en nuestro airoso haber...

but, i will be with you when you lose your breath.

diciembre 18, 2010

Recuerdos de sopetón irracional iracundo.

Habían memorias, y hubieron sueños, ciertamente hubieron momentos, pero los sentimientos tenían en el trasfondo, un residuo opaco, casi cómo un sentimiento culposo. Por la improbabilidad de eludir, las balas del absurdo, y sí, siempre es el absurdo, cómo un fantasma que hiere y muere, en una inconstancia que pudre todo; todo lo que somos, y podemos ser.

Y cada roce, de cada palabra, de cada silencio, era y es, sin embargo, la joya profana infranqueable, el suplicio delicioso, de momentos en furia, de cristales que reflejan una, mil, y un millón de veces: lo que escondemos adentro. Y aquella tormenta, que no sacia, que da más sed, cómo un lago infinito al cual beber sin detenerse, por su latente adicción, y la adicción del alma a inventar cuentos, cuentos que, de todas formas, no se mantienen en suspenso sin antagonistas que ofusquen toda sensación de volar, para caer, y hacernos sentir que las alas son inútiles, las mismas alas que años atrás, él mismo se cortó para no volar tan lejos de casa, y quedar, en aquellos campos de hielo lejano... El infierno, de la Hipotermia en el corazón.

._Cada canción una sonrisa, cada momento una opresión, una diástole uniforme, de remolinos chocando con el sol, y cada momento intraducible, una suspicacia sin pudor, y cada memoria irreducible un tormento sin evolución. .-

Y se aprestaba a prestar servicios, de comandante o de general, comenzaba a mostrar el vicio, de locura con racionalidad. Antes cuando habían fronteras, no había a quién matar, mas ahora cuando el Más es la última frontera, destrozo todo y más, sin conocer fruto de subterfugio, sin respirar aires de hogar, el corazón sin alimento, gritando por saltar a la mar... en viajes de aventura, guerra y morral. Cosas que guardamos, cosas que sopesamos, en un océano infinito, cosas que no queremos más.

Todo se vuelve adictivo, y somos adictos al sueño, al drama, a la locura profana, y a la vez somos adictos a querer, aunque no lo digamos, aunque no lo expresemos: Lo soñamos.

un tren que nos lleve a un viaje lejos, muy lejos de aquí.

octubre 07, 2010

Tormenta de fuego, tormenta del absurdo.

El residuo opaco de las memorias en cenizas, era… una forma del Absurdo de atormentarme. Fantasmas iban y venían en el dilema de movimientos errantes, de sueños distantes y otoños moribundos, de ese, aquel frío que cala el alma, que reduce a ilusión todo resquicio altivo de los sueños del porvenir, de las banalidades profanas intocables, de la pasión en cadenas asfixiada por el brío de nuestro espíritu implacable, las ganas no faltaban, las ganas de amarte, las ganas de tomarte, prisionera de viajes sin retornos al placer magnífico del roce profano de los cuerpos desnudos, en una estampida inconmensurable de torbellinos de suave mágia… sutil sensación de dosis de narcóticos sueños, del destilado atmosférico de pasión fuego y locura.

Pero no, se fue reduciendo el reflejo del alma, el perfume de tú cuerpo, el perfume de tú pelo, se fue para no volver de las bóvedas intrigantes de las laberínticas espirales del corazón de un errante, como una saeta de fuego ardiente tragada por el océano, símil a una erupción volcánica rebobinada en cámara rápida, mitigando rápidamente el sangrado de la herida, cual cerdo o cabra degollada en pos de una fogata.

No era de extrañar que prontamente equivocara, el dejo de locura por una sensación de nada, por un movimiento imperceptible, por una mueca camuflada, un vacío opaco invisible, que todo se transformara en frivolidad, después del atentado del mi mismo, con balas del absurdo, con ilusión perpetua, con muerte certera en vida, enterrada, vomitiva... sazonada con fragancias de un hedor pútrido, a la mínima al corazón…

Disparos de nieve en el desierto.



Hay que expresar la libertad, de hacer lo que quieras, tal y como quieras, siempre que lo hagas con pasión.